martes, 21 de agosto de 2012

Se viene Venezuela!

Hola! Gracias por los deseos de feliz cumple!! Fue un lindo cumple!!

Les cuento que mañana nos vamos para Caracas. Salimos 12.30 desde Santa Marta. Estuvimos mas de un mes en Colombia. Otra vez mas del tiempo que imaginamos. En todos los paises nos paso lo mismo!

Ahora estamos en Taganga. Vinimos para aca desde Cartagena. Nos costó llegar. Colectivo hasta la terminal. Despues otro colectivo en el que nos dijeron muchas mentiras, como por ejemplo que no habia que tomar otro colectivo, que efectivamente tomamos. Despues ruta cortada por un accidente. Despues esperar y esperar hasta que el nuevo colectivo se vuelva a llenar. Y finalmente dejarnos en la ruta y no en la terminal de Santa Marta. Así que desde ahí decidimos tomar un taxi directo a Taganga. Este pueblito de pescadores tambien esta lleno de turistas. El mar esta rodeado de cerros que dan comienzo a las sierras de Santa Marta. Es bonito pero esta un poco sucio. No se parece a la costa de Playa Blanca. Peeeeero lo que si se puede hacer aqui es BUCEAR! Así que ese fue mi regalo de cumpleaños. Tuvimos un día de investigación y de decidir donde hacer el curso. Despues un día de aprendizajes teóricos y luego tres días de aprender a bucear y nadar entre pececitos. INCREÍBLE. Mis preferidos fueron los caballitos de mar, un pulpo, los peces azules, las langostas y unos corales que se esconden cuando te acercas. Hermoso. Y pasados los diez primeros minutos de - me ahogo! no puedo repirar! quiero salir!...- es todo felicidad y relajarse en el agua. Di el examen y en tres meses tendré un carnecito que dice que puedo volver a bucear hasta 18 metros de profundidad acompañada de un instructor. Palu no quiso hacer el curso así que se quedó solito cinco horas del día aprovechando de la tele y de internet sin mis intromisiones.
Taganga desde el balcón
Los dos días siguientes a mi cumple nos la pasamos en cama porque me enfermé un poquito. Y cuando estuve bien levantamos campamento y nos fuimos para el Parque Nacional Tayrona. Éste resultó ser un parque como los que conocemos. Sin montañas rusas ni nada parecido. Arena, mar transparente y palmeras. Cómo es un área protegida sólo se puede llegar caminando o a caballo atravezando parte de la selva que rodea la costa. En el camino vimos monos! El lugar es muy lindo. Decidimos quedarnos en el camping menos famoso pero con menos gente. Sólo se puede nadar en algunos lugares en donde hay rocas que forman como piletas gigantes porque en esta zona  hay muchas corrientes submarinas y muchas personas murieron ahogadas. Así que a la mañana preparábamos la vianda y caminabamos hasta las playas en donde es seguro nadar. También subimos por el cerro hasta una zona con ruinas muy bonitas y en el camino vimos mariposas gigantes, gusanotes, unos bichos que parecen grillos gigantes pero que tienen alas de colores, ranitas amarillas y negras y otros bichitos de por ahí.
Llegamos!

Lindooooo!
Desde la sombrita
Despidiendo al sol
Ahora estamos en Taganga de nuevo. Vinimos a buscar alguna cosas que dejamos para ir mas livianos hasta el parque.

Bueno, eso es todo!! Ya empezamos a volver!!

Volviendo!

Un beso!

Juli








PD: Para aquellos que leyeron Cien Años de Soledad y pensaron: - Qué pesado este señor con las hormigas!! No es exagerado? - deben saber que García Marquez sólo les hace justicia. No hay nada de exagerado. En Colombia hay hormigas por toooooooodos lados. En la costa y en la montaña. En los baños y en la cocinas y en las carpas y en las habitaciones. En las calles y las rutas y en los senderos de montaña. Las hay grandes y chiquitas. Negras, rojas y naranujas. Capaces de trasladar cualquier cosa que les parezca alimento. Son infinitas!! (ah! y si ... también les encanta picarme!)

Las hormigas vienen... las hormigas van!


jueves, 9 de agosto de 2012

Las vacaciones de las vacaciones!!


Comenzaron! Basta de caminatas kilométricas. Basta de subir volcanes. Basta de meterse en la jungla a buscar bichitos. Es hora de unas genuinas vacaciones.

La mona lisa.
Empezamos en Bogota. Llovía sin parar. Después de obligar a PAlu a caminar por el centro histórico debajo de la lluvia, de pasarnos unas buenas horas en librerías (porque hay muchas!!) y habiendo conocido el famoso Museo del Oro y el museo Botero, decidimos tener un día de cine. Así que nos encaminamos hacia los cines que tenían las entradas a mitad de precio y no vimos una... tampoco dos... vimos tres películas!! y comimos crispetas (si, cada país tiene un nombre distinto para el pochoclo). Al día siguiente nos fuimos hasta Zipaquirá a conocer la Catedral de Sal. Una catedral construida en lo que hace 50 años fue una mina de sal. Impresiona. Los túneles son enormes, mucho mas grandes que los de la mina de Potosí y parece que aún queda sal para 500 años más. Los escultores y arquitectos se inspiraron e hicieron una obra de arte. Colombia es super-archi católica así que supongo que hay que resignarse a que no hayan hecho otro tipo de recinto ahí debajo. Lo mejor del día ocurrió cuando volvimos a Bogotá: Encontramos yerba!! Auténticos paquetes Taragüi! Así que felices nos fuimos al hostel con 1 kilo y medio de yerba, un pan de cereal y queso crema a continuar el descanso.
Ajiaco y tamal. Comidas típicas!
Un poco de oro del museo del oro. Todas las culturas lo trabajaban perfecto.
Cine 3D. :-D















Al día siguiente, desobedeciendo (felizmente!)todas las indicaciones de la dueña del hostel, nos fuimos derechito a Tunja y desde ahí a Villa de Leyva. Esta villa esta conservada como en la colonia. Las calles de piedras. Los balcones de madera repletos de flores. Los muros de los patios rodeados de santa ritas. Una belleza. Así que instalamos la carpa por tres días. Caminamos un poco. Comimos asadito. Palu hizo pizzas en un horno de barro para varios. Miramos los juegos olímpicos. Y recorrimos y volvimos a recorrer todas las callecitas del pueblito.
Tardecita en Villa de Leyva.
Foto de las Santa Ritas (para mi mamá!)
Mates en Pozos Azules en Villa de Leyva.
El siguiente destino fue San Gil. Una ciudad al lado de un río a la que todos van a hacer deportes de aventura. Pero resulto fea. Y sucia. Así que cambiamos los deportes en vivo por deportes en tele: aprovechamos para mirar los equipos argentinos en la super tele del hostel. Y también nos fuimos hasta Barichara, otro pueblito famoso por conservarse como en la época colonial.

La siguiente parada planeada era Bucaramanga, solo para ir hasta el Cañón del Chicamocha. que está entre San Gil y Bucaramanga. Pero llegué tan descompuesta que me negué a subir a otro colectivo ese mismo día. Los conductores colombianos hacer sentir las curvas. Y las subidas. Y las bajadas. Y los desayunos. Los dos solemos bajar descompuestos de cada colectivo. Así que habiéndose frustrado la visita al cañón, pasamos el día recorriendo Bucaramanga y a la noche nos tomamos otro colectivo hasta Medellín.

La gran ciudad colombianaa resultó muy bonita. Con un metrobus que nos facilitó recorrerla. Miramos las esculturas de Botero en las plazas. Y como festejaban la feria de las flores, fuimos al jardín botánico a ver una exposición de orquídeas. También vimos esculturas hechas de flores. En Colombia hay flores por todos lados.

Una señora "voluminosa" de botero reposando
Y desde Medellín y luego de unas 13 horas de colectivo, más otros 45 minutos de buseta por fin... ¡El Caribe!

El centro histórico de Cartagena es hermoso. Esta rodeado por una muralla que construyeron en la colonia para defenderse de las invasiones francesas. Tiene las calles de piedra. Los balcones de madera. Coches antiguos paseando familias.  ¡Y muchos mariscos!
Cartagena I
La zona de la costa no es tan linda. Llena de edificios enormes y feos. Nos entristeció un poco la playa llena de basura. Y el agua poco transparente. Así que nos fuimos en busca de otra playa.









Cartagena II
Cartagena III














Uno de los fuertes que protegian la ciudad.


PAlu caminando por los pasillos del fuerte. Esta todo lleno de tuneles interconectados.


























Cruzando el Rio Magdalena.




Pasamos los últimos tres días en Playa Blanca, en la Isla Barú. Para llegar tomamos un colectivo, un botecito para cruzar el río y una moto. La otra opción era ir con una lancha que estaba un poco cara (pero que llegaba en 35 minutos!) o en un ferry que tardaba mas de dos horas. 
Instalamos la carpa a 10 metros del mar (mar de color turquesa!).
Colectivo al ritmo de Juan Luis Guerra
 La playa es chiquita y esta llena de "casetas" (pequeños techitos para protegerse del sol) y restaurantes mantenidos por los nativos.  Comimos pescados, ostras y camarones. Cenamos con luz de vela. Nos bañamos con jarrito. Tomamos jugo de piña y maracuya. Y nadamos mucho mucho mucho.... ¡hasta con lluvia!




Mates en la playa




Ahora estamos de regreso en Cartagena. Mañana nos vamos para Santa Marta. Y en unos día llegaremos a Tayrona (¿a quien no molesté fantaseando con una hamaca colgada en la playa del parque Tayrona?). A partir de ahí empezamos a volver (pero despacito :-P).


Un abrazo!

Juli!

lunes, 23 de julio de 2012

¿Es que ya ha pasado por aquí don Cristóbal?

Hola a todos!

Siendo las 4.50 am en Bogotá y habiendo llegado hace una horita y media, seguimos haciendo tiempo en la terminal hasta que amanezca y garantizarnos que nos atiendan en algún hostal. Ya intentamos alguna que otra vez que nos abran la puerta antes de las 7 am y no hemos tenido suerte.

¿Qué estuvimos haciendo estos días?

Bueno, Colombia es un país de lo más bonito, mucho verde, bosques, selva, mucha agricultura y ganadería, y obviamente muchas plantaciones de café.

Los primeros días en el sur de Colombia fueron interensates. Llegamos a Popayán, que es un punto medio estratégico para acomodarse y hacer un poco de planificación. De paso nos alquilamos unas bicicletas y nos fuimos en camión (sí claro, fuimos en camión y volvimos en bici) a unas piletas de aguas termales a unos 30 km. Nos bañamos, nos relajamos, nos bañamos y emprendimos la vuelta. A unos 8 km de Popayán se pincha la rueda trasera de mi bicicleta. Me dispongo a arreglarla con el kit bicicletero que me proporcionaron. Primero intento volver a inflarla para ver cuánto duraba inflada y nos enteramos que el inflador estaba roto. Deducción: para qué la voy a arreglar si no la puedo inflar. En fin, empezamos a caminar. Como estaba lloviendo un poco, uno empieza a pensar "qué más nos puede pasar?" pero no lo dice en voz alta porque vieron cómo son esas cosas, pasan. Resulta ser que las abejas deben escuchar lo que uno piensa porque un grupito nos atacó dejando como saldo entre 4 y 5 picaduras en cada uno (la escena fue desopilante). Todavía nos quedaba un tramo hasta la ciudad, hicimos dedo, nos llevaron. Nos quejamos en el hostal donde nos habían alquilado las bicicletas, nos cobraron menos.

De Popayán nos tomamos un colectivo a San Agustín, un lugar muy bonito para hacer algunas caminatas y ver un poco de arqueología. Hasta ahora en Colombia nos pareció que los lugares arqueológicos son para arreglarlos, cambiar las cosas de lugar, pintarlas ponerlas bonitas y mostrarlas de una forma no del todo original. Igual se puede disfrutar y vimos cosas que no habíamos visto ni en Perú, ni en Ecuador. 

VOLVIERON LAS FOTOS DE LA MANO DE LOS CELULARES




El paisaje en San Agustín

En el jeep contemplando

Tumbas, con sarcófagos. Estos tipos tenían unos cementerios de avanzada!! y por si fuera poco, también cremaban y ponían las cenizas en vasijas.

Hola!


En San Agustín hay cascadas bien altas

Muchas esculturas en piedra.


Si hay algo que debe tener poco Colombia es desiertos, pero nosotros nos las ingeniamos y terminamos en el Desierto de Tatacoa, donde armamos la carpa y pudimos ver muchas estrellas. También fuimos al observatorio y nos explicaron algunas cuestiones de astronomía y pudimos ver a Saturno con sus anillos en el telescopio. 
Parece pintado, pero es foto, les juro


Parece pintado, pero es foto, les juro

A la moda para pasear por el desierto




Parece pintado, pero es foto, les juro


Después encontramos la manera más larga y costosa de volver a Popayán porque habíamos dejado algunas pertenencias en el hostal y casi sin respirar nos tomamos otro colectivo a Cali. Pasamos por Cali sin pena ni gloria. El objetivo: Pasar una noche bailando salsa en el lugar de Colombia donde "HAY QUE BAILAR SALSA". El resultado: Una velada maravillosa en el hotel comiendo hamburguesas con papa fritas en la habitación y mirando tele!!!!. Sí, estábamos un poco cansados. Nos fuimos de Cali.

Dejando el sur de Colombia atrás nos vamos metiendo en el eje cafetero, llegamos a Armenia y nos fuimos derechito al PARQUE NACIONAL DEL CAFÉ. No estoy seguro de qué esperábamos encontrar en este lugar. Un Parque Nacional qué puede tener?, plantas, una oficinita con información, un guía capo que nos explique los detalles del arte cafetero, miles de hectareas para caminar. Bueno este parque nacional no es convencional. Este parque nacional tiene un parque de diversiones adentro -montaña rusa, kartings, teatro, etc- De todos modos tiene su museo del café, un recorrido donde se pueden apreciar variedad de ejemplares de plantas y un bosque de bambooes. También vimos un show de danza colombiana. Muy lindo todo.

Los colibríes en la reserva. Había de muchos colores
Volvimos a Armenia y nos fuimos a Salento, un pueblito de lo más pintoresco con su placita, iglesia. Desde ahí se va al Parque Nacional los Nevados. Nosotros hicimos una caminata sencillita hasta Acaime, una reserva de colibríes. También hay muchas Palmas gigantes (algunas de más de 60 mts). Este arbolito es el árbol nacional de Colombia.
Bueno, algo tenemos que comer, o no?
Ensalada Cesar para Juli, Medallones de Cerdo para PAlu.

Dónde está Juli?
En Salento también hay algunas fincas cafeteras. Nosotros visitamos El Ocaso donde nos explicaron el proceso del café y nos convidaron un tintito (claro, vino no, café).

Hasta ahora la comida Colombiana es la que más me gusta, a Juli le gustó mucho la de Perú, en la costa. Acá probamos el plato típico colombiano, la bandeja paisa:

Algo así

También cominos unas truchas y tomamos muchos jugos.

De vuelta a Armenia y nos tomamos el colectivo para Bogotá y ya estamos en la Capital de Colombia. Tenemos mucho para hacer acá!


Bueno, espero que estén todos bien, nosotros la estamos pasando de diez!

Les mandamos un beso enorme!!!


jueves, 12 de julio de 2012

La Revolución Ciudadana avanza...(y nosotros también)

Ese es el slogan del gobierno de Rafael Correa. Ese cartel esta en todas partes. En todas partes hay obra pública. Es el primer presidente con el que sentimos que las personas están contentas. Pero ya nos despedimos de Ecuador y llegamos a Colombia. Así que después les contamos sobre Santos.
La última vez que escribimos estábamos en Baños. Desde ahi nos fuimos a Latacunga. Un pueblito desde donde se hace la vuelta de Quilotoa. El primer día viajamos a un pueblito muy chiquito que se llama Insiliví. Tan chiquito que los anuncios  del pueblo se hacen con un amplificador. Dormimos en un hostal familiar y con esa familia charlamos mucho sobre Ecuador. Al día siguiente caminamos varias horas por unos lugares increíbles que nos condujeron a Chugchilan.  Ahi descansamos y jugamos mucho al ping-pong. Y el último día subimos desde 2800 metros a 4000 hasta el crater de Quilotoa. Y lo rodeamos hasta llegar a un pueblito desde donde pudimos volver a Latacunga.
Desde Latacunga, al día siguiente, salimos tempranísimo para la entrada del Parque Nacional Cotopaxi. Y otra vez a caminar. Subimos 800 metros por el volcán  hasta donde comienzan los glaciares. El paisaje fue hermoso y las nubes se corrieron para que disfrutemos de la vista  de la cima por un ratito.
Y para terminar un día agotador, como no conseguimos colectivos hasta Quito con lugar para cuatro personas, decidimos hacer dedo. A Palu y a mi nos tocó viajar en la caja de un camión :-).
Quito resultó hermosa. Más linda que Cuenca. Paseamos, comimos rico, nos paramos justito en la mitad del mundo, fuimos al teatro y a los museos. Pero en mi opinión, lo mejor de todo fueron las pinturas de Guayasamin en su Capilla del Hombre. Ver la pintura sobre las Madres de Plaza de Mayo y el retrato a Mercedes Sosa y los homenajes a Jara y a Allende y a Neruda y a todos los pueblos latinoamericanos nos conmovió muchísimo.
Desde Quito nos fuimos a Otavalo. A pasear por los mercados y comer tartas de fruta. Y desde ahí Tulcan, migraciones, Ipíales. Desde Ipiales nos fuimos hasta las Lajas a conocer un santuario muy famoso a una virgen que apareció pintada justo en un acantilado. Y ahí donde la encontraron, construyeron una basílica.

Y en estos momentos estamos esperando para tomar un colectivo a Popayan.

yyyyy esas fueron las noticias!

Un beso! Escriban algo así sabemos de ustedes!!

Juli

PD:Como habrán notado no hay fotos.... es porque me robaron la cámara en Quito. :-(. Todavía no le encontramos reemplazo.


domingo, 1 de julio de 2012

Ecuador, mi señor

Hola! La última vez que escribimos estábamos en Huanchaco. ¡Estamos lejísimo de ahi!

Después de unas lecciones de surf un poco dolorosas (porque el fondo del mar era de piedras, no de arena y porque la tabla cuando te choca pega muy fuerte) nos fuimos para Chiclayo. En Chiclayo nos tomamos un colectivo hasta las Tumbas Reales de Sipán. Un museo increíble. Construído a partir de lo que encontraron los arqueólogos en unas ruinas que contenían las tumbas de líderes mochicas. Mucho de lo que vimos representado en la ceramica y los murales moches encontró explicación en ese museo. Y el trabajo de los metales (oro, plata y cobre), de los pedacitos de conchas marinas, de los textiles de esta cultura nos dejo impresionados.
Un pedacito de un mural moche en Huaca de la Luna
Esa misma noche nos fuimos derechito a Máncora. Para despedirnos de Perú y recuperarnos de los golpes. Agua calentita. Pescado a la parilla. Langostinos barátisimos.
PAlu y  el mar
Desde ahí, un bus directo a Cuenca, Ecuador (que se convirtió en un minibus, un colectivo hasta la frontera y otro colectivo después). En Ecuador las personas agregan la frasecita "mi señor" al final: - Aquí tienen sus tickets, mis señores; - Ya llegamos, mi señorcito; - Disfrute de Cuenca, mi señor.Cuesta acostumbrarse, pero después de unos días casi que ni lo escuchas.
Cuenca es tan linda como nos contaron. Repleta de balcones y casas coloniales de colores. En el museo, en la sala de numismática aprendimos un poco de historia económica (despues de conocer la Argentina, la Boliviana y la Peruana, casi que podiamos adivinarla). Los días coloniales todavía duelen muchísimo en estos países. Están en el arte, en las ropas, en las monedas... en todos lados.
Mafalda en Cuenca
Cuenca desde arriba

Un pedacito de Cuenca
También conocimos el parque nacional Cajas (pero la lluvia nos ahogó un poco y no pudimos caminar mucho). Y fuimos a las ruinas de Ingapirca. Aprendimos sobre la cultura Cañari que las habitó y luego, obviamente, la Inca. Nota de color: La sociedad Cañari fue matriarcal!! 
Ingapirca. Al final el templo del sol Inca.
El siguiente destino fue Alausí. Fuimos para tomar el tren a Riobamba. Pero están arreglando las vías, así que solo pudimos hacer un paseo turístico hasta la Nariz del Diablo. Y aprendimos lo doloroso que fue la creación del ferrocarril que en sus mejores momentos unió Quito con  Guayaquil. Doloroso porque murió mucha mucha gente. Desde indios ecuatorianos hasta presos británicos.
En Alausí festejaban su cantonización (algo así como la creación del pueblo mezclada con el festejo al patrono), así que tuvimos show en la plaza y fuegos artificiales.
Una calle cerca de la estación en Alausí.
La Nariz del Diablo
Desde Alausí y despues de tomar tres colectivos llegamos a Baños. Es un lugar hermoso. Y el camino hasta aca fue más hermoso todavía. Las montañas repletas de pequeños sembrados. Quinoa de todos colores. Casitas en todas partes. Ayer hicimos 25 km en bici conociendos cascadas y comunidades que estan al lado del río. Y tambien entramos a un mariposario. Hoy hicimos un poco de trekking bajo la lluvia. Y creo que mañana seguimos viaje, despues de pasar por las aguas termales.


Baños desde Arriba



Sorpresa!!


 ¡Cuanto que escribí!¡Perdón!
Beso!!

Juli